¡Ya se murió Federico!,
¡ya se murió su poema!,
¡ya se murió su risa!,
¡ya se murió su pena!,
¡ya se quedó enterrado!,
¡ya quedó bajo tierra!.
Pero él sigue viviendo,
en algún lugar de ésta tierra,
sea cielo o sea tierra.
Él vive ⋯
Este sitio utiliza cookies funcionales y scripts externos para mejorar tu experiencia.
Ajustes de privacidad
Ajustes de privacidad
Este sitio utiliza cookies funcionales y scripts externos para mejorar tu experiencia. A la izquierda se especifica qué cookies y scripts se usan y cómo impactan en tu visita. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento. Tus decisiones no tendrán impacto en tu visita.
NOTA: Estos ajustes solo se aplicarán al navegador y dispositivo que estés usando actualmente.