Diónisos y Ariadna: su complementariedad
¡Ah, ah!
¿Y me martirizas, necio,
mortificas mi orgullo?
Dame amor -¿quién me calienta todavía?
¿quién me ama todavía?
Dame cálidas manos,
dame un brasero para el corazón,
dame, a mí, la más solitaria,
a quien el hielo, ¡ay!, séptuplo hielo
por enemigos incluso, ⋯