
Mientras no poseí más que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma está perturbada. La propiedad me ha hecho cruel.
Siempre que compraba una gallina la ataba dos días a un árbol, para ⋯




Después de hojear una cuantas páginas de Umberto Gallimberti – y por eso no me gusta mucho – me empiezan a surgir preguntas para lograr descrubrir la realidad del otro a través de uno mismo, que es siempre limitado y condenado a sus interpretaciones. ⋯




