
Una de las ilusiones capitales es la del yo. El budismo concuerda así con Hume, con Schopenhauer y con nuestro Macedonio Fernández. No hay un sujeto, lo que hay es una serie de estados mentales. Si digo «yo pienso», estoy incurriendo en ⋯




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Ergo, siempre que no perjudique a terceros, soy libre de obrar sin imposiciones vacuas o normas estrictas. ⋯
