Tristán e Isolda es una leyenda del ciclo arturiano que cuenta la historia de amor entre un joven llamado Tristán y una princesa irlandesa llamada Isolda, conocida popularmente como «La blonda» (la rubia), para distinguirla de otro personaje homónimo en el mismo relato, «Isolda la de las manos blancas». La principal característica de la historia se basa en mostrar un idilio extraordinario, que escapa de todas las normas y de los sentidos morales, centrando su atención en los sentimientos de los protagonistas. La trama, está enraizada en tradiciones que probablemente se remontan a la época de la dominación vikinga de la isla de Irlanda en el siglo X, durante el periodo del Reino de Dublín.

La leyenda
Se trata de una de las principales obras culturales de la edad media y el referente para la evolución cultural de la música del posromanticismo y otros movimientos culturales importantes del siglo XIX, así como la tendencia al gigantismo en una amplia variedad de artes en el siglo XX. Se escribió originalmente en francés, aunque luego fue traducida al alemán por el poeta Godofredo de Estrasburgo. Posteriormente se tradujo también al inglés, así como al noruego. La obra alcanzó su pleno desarrollo artístico entre los anglonormandos del siglo XII.

De las distintas versiones escritas en el siglo XII destacan las de Béroul, Thomas de Bretaña y Eilhart von Olberg, siendo la versión de Godofredo de Estrasburgo una recopilación posterior de estas tres anteriores. De todas las representaciones, la más afamada de ellas, además de por la ópera llevada a cabo por Richard Wagner, por su valor literario, misticismo y exaltación del amor humano, además de su descripción de la «Minnegrotte» (La Gruta del Amor), es la realizada por Godofredo.
De la obra original en francés sólo se conservaban algunos fragmentos del siglo XII, pero unidos a las partes de la misma leyenda escritas por el poeta anglonormando Thomas de Bretaña, sirvieron como principal fuente para la versión de Godofredo del siglo XIII. Es bien probable que la leyenda se forjase a través de tradiciones orales formadas en figuras tradicionales, mitos y folclore local combinado con mitos ancestrales, a las que se les añadió un toque dramático cuando fueron escritas.
Uno de sus fragmentos dice:
Ésta es mi oración...

Toma este anillo, que es un signo del enlace entre ella y yo, y cuando llegues a tierra, preséntate como un comerciante de seda y telas, de modo que ella pueda ver el anillo. Entonces sabrá que mi corazón la saluda y que sólo ella puede darle consuelo, y que si nada hace moriría. Recuérdale nuestro pasado y nuestra tristeza y toda la alegría que había en nuestro amor fiel y tierno. Ojalá los corazones hallen fuerza contra la inconstancia, pese al dolor y toda la amargura de amar.

Tal y como se la conoce hoy día es parte de la herencia difundida por el romanticismo del siglo XIX mediante la ópera de Richard Wagner, pero sus primeras referencias escritas aparecen en el siglo XII, de manos de trovadores provenzales como Guerau de Cabrera, Cercamon o Bernart de Ventadorn, donde entrelazan la tradición de origen celta con la literatura medieval francesa, pero evidenciando asimismo que la historia ya se conocía en Francia antes de ser escrita. Debido a la conexión entre la corte de Enrique II de Inglaterra y Thomas de Bretaña, algunos autores han sugerido que la composición de su obra, fechada en 1160, es creación de Leonor de Aquitania, reina consorte de Francia e Inglaterra.

La versión de Béroul, situada según los autores entre 1150-1191, y posterior a la de Thomas, consiste en un romance en verso compuesto por 4 000 octosílabos que narra distintos episodios de la leyenda de forma épica. No obstante, es una obra discontinua que no permite reconstruir la trama de la leyenda de forma global. Tomás de Bretaña se centró en algunos fragmentos, allá en 1173, pero dejó grandes lagunas, además de enfocarse mayoritariamente en el tema del amor. Por su carácter lírico y con mayor cercanía a la poesía provenzal se considera a la versión de Thomas más cortés y refinada, aunque mutilada al comienzo, mientras que la de Béroul, que carecía de final, y que también se estima que se basó en Thomas para continuar la suya, se centra más en cuestionar el lugar que el amor y el deseo ocupan en la sociedad.

Finalmente terminó expandiéndose por toda Europa, dando lugar a distintas versiones de la misma historia. En Italia, en el siglo XIV apareció la danza «Il lamento di Tristano» y en España, durante el reinado de los reyes católicos, donde se popularizó en la corte a modo de romancero castellano. Posteriormente, ya en el siglo XX, fue recopilada en una obra de romances españoles llamada «Flor nueva de romances viejos», por el erudito medievalista de la «generación del 98» Ramón Menéndez Pidal, durante los años 50 de ese mismo siglo.

Crediti
    —  Música y libreto en alemán de Richard Wagner>


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