Conosco bien las murallas de mi paraiso …
me despiertan … y dentro de ellas, cada día,
descubro mi sol y mi luna.
Solo a éllas puedo hablar si quiero ser escuchado.
No hay nada más allá de mi paraiso …
solo la ilusión de poder tocar, respirando, un aire
nuevo para mi, pensando a como podría ser mi vida
si solo hubiera, en el lugar de esta apatía, de esta soledad,
un huracán dentro de mi que me sacudiera para llevarme con él.
Pero no tengo otra cosa que mi paraiso.

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